Mi amigo es adicto al cristal.- Carta para el Tío Gamborimbo

Mi amigo es adicto al cristal.- Carta para el Tío Gamborimbo

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Hola, estoy buscando ayuda ya que uno de mis mejores amigos ha comenzado a  abusar de las drogas, particularmente me refiero al cristal al que ahora es adicto y sólo se la pasa cogiendo con desconocidos que conoce en Grindr, viendo porno y así… ¿Cómo le hago para que vea que su vida se está yendo a la verga? Camilo, 27 años, Guadalajara.

Desde que los primeros humanos se dieron cuenta de que algunas sustancias les podían ayudar a evadirse de su miserable realidad, el hombre se ha vuelto adicto a una cantidad considerable estupefacientes desde el legendario peyote o la mítica Ayahuasca hasta el Resistol 5000.

Pero que te quede bien claro. No importa si es aire comprimido, thiner, cocaína o crocodile, cada ser humano es libre de meterse al cuerpo lo que su instinto le pida. O sea  que bien podría “balerte berga su bida” tanto como le vale verga a él.

Lo que queda entonces es la preocupación generada por tu vocación humanista que te llama a  tratar de salvar de las llamas del infierno a tu amiga cristalómana. No estás mal, sólo puedes estar perdiendo el tiempo.

Y aunque es bien sabido que las pasivas-entronas-sin-lugar son capaces de meterse a fornicar hasta en una tumba, mientras haya cristal, porno y pelados, necesitarás más que el temor para hacerla volver al buen camino.

Es verdad, muchas veces lo que las personas necesitan es tenerle miedo a algo para actuar. Sin embargo, en este caso el temor a Dios no funcionaría, ya que tu amiga por ser homosexual, bajo la perspectiva de la Iglesia, estaría condenada de facto al castigo eterno.

Así que lo que te queda es atormentar a la adicta de tu amiga con la pesadilla de quedarse chimuela de tanto mamar, con el calcetín de fuera por la penetración anal sin sosiego y con enfermedades que no querría reconocer ante nadie, si es que quieres rescatarla de la drogadicción.

Tienes ahora la responsabilidad moral autoadquirida que nadie te agradecerá pero que servirá para que en el fondo te sientas mejor por ayudar a alguien a hacer su vida o le que le queda de esta, menos miserable.

Date un aplauso a ti mismo.

Tú también pide consejo al Tío Gamborimbo. Pícale aquí.

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