Un guerrero del Teatro: Pedro Guillermo Valdés Medellín (1973-2017)

Un guerrero del Teatro: Pedro Guillermo Valdés Medellín (1973-2017)

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(Ciudad de México, 16 de marzo de 1973-Ciudad de México, 22 de marzo del 2017)

El Obituario de un hermano a otro es sin duda un acto de amor, hacerlo de un hermano gay a otro como el que a continuación escribe nuestro amigo, miembro y escritor Gonzalo Valdés Medellín es significativo y nos habla de las relaciones fraternas y complicidades que guardaron un con el otro, tomado de la Revista Siempre, recordemos al actor, bailarín y hermano, abiertamente y gozosamente gay:

In Memoriam

Gonzalo Valdés Medellín

La muerte de un ser joven me duele mucho más que cualquiera, sobre todo porque la muerte cercena la plenitud de la vida. No han sido pocas las veces que escribo un Obituario destinado a dar un modesto testimonio-homenaje a lo que fueron en vida jóvenes artistas que partieron prematuramente, y ahora la vida me pone a escribir el que quizá sea el más doloroso para mí, el de mi hermano Pedro Guillermo Valdez Medellín (Ciudad de México, 1973-Ciudad de México, 2017) actor, bailarín, coreógrafo y cantante, dedicado en sus últimos años a ser maestro de Aplicación Mental.

Guillermo Valdez (su nombre artístico) era un hombre muy vital, muy entregado a su profesión y a sus pasiones, entre las que el teatro tuvo un lugar preponderante desde que él era un niño talentoso y que yo, como hermano mayor, quise encaminar llevándolo al Ballet Folclórico de Amalia Hernández a mediados de los años 80, donde la decana maestra Clementina Otero (sobreviviente del grupo Contemporáneos y del Teatro de Ulises) aún impartía clases; con ella, Guillermo, Peri como le decíamos cariñosamente haciendo apócope de su primer nombre, Pedro, dura más de cuatro años aprendiendo voz, dicción y análisis de texto.

Clementina Otero lo enseñó a moverse en el escenario y a ser un profesional de las tablas. A los once años Peri había sido mi asistente en mi primer obra Corazones apasionados en manos del buzón sentimental y, al correr el tiempo, otra maestra, Magdalena Solórzano, directora del ya legendario grupo Por amor al arte, lo condujo por la veta shakespereana en montajes como Romeo y Julieta, Sueño de una noche de verano y La tempestad.

Hugo Argüelles fue su maestro, en cuyo taller de dramaturgia concibió una pieza sobre la vida de sor Juana Inés de la Cruz, aún inédita. René Pereyra fue quizás una piedra fundamental en su formación histriónica al recibir de él todas las enseñanzas del Método de Lee Strasberg en la emblemática escuela formada por Pereyra, Actores del Método, semillero de talentos, indudablemente; su examen bajo la dirección de Pereyra enfrentó al aún muy joven Guillermo Valdez a la dramaturgia de Tennessee Williams protagonizando airoso y soberbio El dulce pájaro de la juventud.

Estudió también con Patricia Reyes Spíndola y Roberto D’Amico. Coco del Río lo hizo realizarse como Maestro de Aplicación Mental.

Yo lo dirigí también en no pocas obras: “La construcción y La representación del Nacimiento del Señor de Héctor Martínez Tamez”, “Huasipungo” de Jorge Icaza. “A tu intocable persona” y “La Odisea del Ángel” (de mi autoría), “Ya nada es igual” (Memorias de Emmanuel Carballo) donde encarnó al joven Carballo. Dio vida a William Shakespeare en “La leyenda del Nuevo Lugar”, de Rafael Ruiz de Velasco y supo de las delicias de la alta comedia en el “Espectaculo Noel Coward” de Roberto D’Amico, así como de la pasionaria voz poética de Guadalupe Amor en “Homenaje a Pita Amor” de Patricia Reyes Spíndola.

Muy joven (20 años) actuó bajo la dirección de Enrique Alonso Cachirulo en La viuda alegre al lado de Angélica María y Saúl Lizaso, en un papel especialmente escrito para él por Enrique Alonso, en el Teatro Lírico.

Participó en la compañía de teatro del maestro Arturo Amaro. Al lado de Édgar Vivar actuó en Volpone, la comedia magna de Ben Jonson junto a actores como Martha Bátiz, Edmundo Arizpe y Ángeles Marín.

Fue mi asistente de dirección en la puesta en escena de Los huesos del amor y de la muerte de Hugo Argüelles producida por la UNAM en 1997, interpretada por José Ángel Domínguez y Ángeles Marín. Con Gabriela Calderón codirigió, actuó y produjo Una mujer dos hombres y un balazo, de Maruxa Vilalta en el Museo Universitario del Chopo. Por sus actuaciones en A tu intocable persona y en Invitación a la muerte de Xavier Villaurrutia (bajo mi dirección) fue galardonado, por cada cual, con el Premio Arlequín (1995) y (1996) como revelación masculina y mejor actor joven, respectivamente.

Al lado de la egregia actriz Alicia Montoya protagonizó Los Coyotes secretos de Coyoacán de Hugo Argüelles, último trabajo de la primera actriz.

En televisión actuó junto a Mauricio Ochmann en “Azul Tequila” bajo la dirección de Humberto Zurita y producida por Christian Bach bajo cuya guía intervino en varias telenovelas de TvAzteca producidas por ZuBa, entre las que también destacó “La calle de las novias”, cuya primera etapa fue dirigida por Jaime Humberto Hermosillo. En Televisa también intervino en varias telenovelas como fueron “María Isabel” y “Dos vidas”, ésta al lado de Laura León La Tesorito, su última participación televisiva en 2010.

Y su última aparición en los escenarios fue en el Homenaje a Hugo Argüelles a diez años de su muerte, en la Sala Ponce del Palacio de Bellas Artes en diciembre de 2013 donde, en lectura dramatizada, dio voz a los protagonistas de las obras de su maestro tan amado: “Los gallos salvajes”, “Alfa del alba” y “El cerco de la cabra dorada”. Lo convencí de intervenir en el homenaje a Argüelles, pues ya en ese año, él comenzaba a tener problemas de salud con un cáncer de colon que se le había descubierto un año antes. Dio lo mejor de sí y estuvo espléndido, convencido de que estaba rindiendo un tributo de gran admiración y respeto a la memoria de nuestro querido maestro Argüelles.

En 2014 su salud mermó y fueron tres años de una lucha incansable, valiente, decidida y sobre todo fervorosa contra el cáncer. Aún en 2016 sacó fuerza de flaqueza y pudo impartir, ya muy delicado, sus clases de Aplicación Mental que lo ayudaban interor, moral y espiritualmente a seguir en pie. Poco a poco fue perdiendo fuerza, consumido por el dolor, pero decía que se iba a componer y que regresaría al teatro y a la televisión. Escribía continuamente sus mensajes de Aplicación mental pues, me decía, era lo que le daba aliscientes y esperanzas para vivir. Rescato uno de sus pensamientos:

“Vive el día de hoy plenamente….

Tú causas todas tus experiencias,

las buenas y las “malas”.

Sé una CAUSA maravillosa para ti….

Sólo tú puedes corregir conductas equivocadas.

Enfócate en el lado bueno y correcto

de la vida… LA VIDA ERES TÚ.”

Por desgracia, la inclemente enfermedad lo venció el 22 de marzo de este año, a seis días de haber cumplido 44 años. Pero murió en paz, con ayuda espiritual de la Iglesia católica y rodeado del amor de sus seis hermanos que le sobrevivimos y de sus muchísimos sobrinos que tuvieron en él siempre un ejemplo de congruencia, de honestidad, de modestia (pues nunca hizo alarde de sus logros artísticos que no fueron pocos) y de lucha por la vida. Huella dejó en muchísima gente que lo trató, lo respetó y lo amó.

¡Descanse en paz mi entrañable hermano Guillermo Valdez, actor, guerrero del teatro y de la vida, hombre de espíritu inquebrantable.


Fotografía tomada de:

https://www.facebook.com/guillermo.valdez.737?fref=ts

Texto de:

http://www.siempre.mx/2017/04/guillermo-valdez-1973-2017/

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